No sin cierto orgullo, nos dice: "Ésta es la Biblioteca de Boma". Nos presenta a la bibliotecaria y su ayudante. Pero ¿y los libros? No hay uno solo. Nos explican que están guardados en cajas, en distintos depósitos, pero que, algún día, se construirán estantes y los libros serán traídos aquí y esta habitación se llenará de lectores. Entretanto, la bibliotecaria y su asistente vienen puntualmente a sus puestos de trabajo, donde pasan las ocho horas reglamentarias. Tienen un sueldo, sin duda, tan fantasmal como los libros que administran.

Fuente: El País

Éste es un extracto del interesante artículo de Mario Vargas Llosa: El archivista y los empleos imaginarios aparecido en El País el 30 de Noviembre. En él Vargas Llosa nos describe con su delicada escritura la terrible situación en Congo y el esfuerzo de sus habitantes por salir de una situación fantasmal de un país que tiene bibliotecas sin libros y estaciones sin trenes. Vargas Llosa nos recuerda una vez más la importancia de recordar y la necesaria lucha de los pueblos contra el olvido y la amnesia histórica. Temas de candente actualidad en nuestro país.